Cómo controlar la mente subconsciente
¿Y si pudieras controlar exactamente quién eres y de qué eres capaz? Podrías decir que en este momento ya tienes esa capacidad, pero entonces, ¿por qué no te gustan ciertas comidas o sólo sales con ciertas personas? ¿Por qué tienes el peinado así y por qué no llevas otro tipo de prendas de vestir? Somos lo que somos basándonos en lo que estamos acostumbrados y en lo que nos resulta cómodo (sobre todo si estar cómodo significa encajar con los demás). La verdad es que estamos muy controlados en nuestras vidas. Nuestros amigos, la familia, e incluso los objetivos iniciales inundan el mundo en el que creemos existir, restringiéndonos de hacer cualquier cosa "fuera" de lo que se espera que hagamos. Pues bien, tal vez haya una forma de cambiar eso.
Para hacer llegar algo a la mente subconsciente, es preciso redactarlo correctamente. Lo que voy a exponer, tiene que ver con la lucidez (porque puedes ordenarte a ti mismo que te vuelvas lúcido), pero también tiene que ver con todo lo demás en la vida, desde tus deseos/necesidades hasta tu personalidad.
Así que continuemos a partir de aquí con la base de que quieres tener la capacidad de soñar lúcidamente. Por supuesto, tu respuesta inicial al querer tener un sueño lúcido es precisamente esa: ¡piensas en lo mucho que quieres un sueño lúcido! Puede que incluso grites "¡Quiero tener un sueño lúcido!". Ahora, pensemos en lo que estás diciendo y en cómo eso afecta realmente a tu mente subconsciente. Cuando expresas lo mucho que quieres algo, lo único que estás haciendo es provocar que tú mismo lo desees más (sé que esto suena obvio, pero entiéndelo). ¿Por qué es malo? Bueno, no quieres "querer" un sueño lúcido, quieres "tener" un sueño lúcido. Fortalecer la noción de que quieres algo sólo hará que te obsesiones más con ello y que acabes machacándote cuando no consigas lo que quieres.
Piensa, por ejemplo, en un enamoramiento de instituto. Digamos que te gusta mucho ese chico/chica popular que ni siquiera sabe que existes. Piensas en ello todo el tiempo e incluso fantaseas por un breve momento cómo sería una cita. Sigues dándoles tanto bombo en tu cabeza que todo lo demás parece no importar ya. Entonces, un día, esa persona se encuentra detrás de ti en la cola del almuerzo, esperando que alguien le hable. Como estás tan exaltado, empiezas a sentirte aterrorizado cuando te planteas hablar con ella. ¿Qué vas a decir? ¿Cómo resultará? Estas son cosas que ni siquiera consideraste porque estabas demasiado ocupado deseándola, así que en lugar de pasar tu período de almuerzo conociéndola, evitas, no dices nada y te quedas en silencio mientras esperas tu comida.
Hay que tener mucho cuidado cuando se piensa en lo que se quiere conseguir en la vida -incluyendo los sueños claros-. Es muy fácil quedarse atascado en el deseo de tener un sueño lúcido, en lugar de tenerlo realmente. Entonces, ¿en qué deberías pensar? ¿Deberías decir "voy a tener un sueño lúcido"? Pues no. Decir que tendrás uno le da a tu mente subconsciente la percepción de que, sea lo que sea lo que quieres (es decir, un sueño lúcido), no tienes la capacidad de tenerlo ahora, pero lo tendrás en el futuro. ¿Cuándo tendrás uno? En ese momento, ni siquiera tu subconsciente lo sabrá. En lugar de centrarte en voluntades y deseos, lo que deberías considerar es algo mucho más concreto.
Hace unos meses fui a ver a un psicólogo por una fobia que tenía. Esta fobia era un poco diletante y sentía que no tenía otra forma de resolverla. Así que fui a ver a este psicólogo y lo primero que me preguntó fue, que cómo había hecho para intentar resolver mi fobia antes de acudir a su consulta. Le respondí que me había dicho a mi mismo, que mi fobia no era algo dañino y que simplemente estaba en mi cabeza. El psicólogo se rió y se limitó a decir: "¿Por qué ibas a intentar convencerte de que tu fobia no es dañina cuando podrías simplemente cambiar tú mismo para dejar de temerla?". Por supuesto, pensé que era mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero seguí escuchando al tipo de todos modos. Sacó una hoja de papel y un bolígrafo y me dijo que estaba a punto de darme las dos palabras más importantes que cualquiera podría decirse a sí mismo. Escribió algo y me entregó el papel. Escrito en letras grandes, decía "Yo soy". Luego me dijo que escribiera varias frases, todas ellas comenzando por "Yo soy", y conduciendo a algo que quisiera cambiar de mí mismo, una de las cuales me recomendó que fuera "Tengo confianza en mí mismo y soy libre para vivir mi vida felizmente".
Excelente!
ResponderEliminar